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El negocio de la compraventa de coches clásicos

Además de una afición, la compraventa de coches clásicos puede ser un negocio muy rentable dentro del mercado del lujo. En este sentido, la consultora Knight Frank identifica este segmento como el más rentable en cinco y diez años, por delante de otros como el arte, el vino o las joyas.

Así, el negocio de la compraventa de coches clásicos puede arrojar rentabilidades del 6% después del primer año, del 81% pasados cinco y del 289% una década después de la compra. Aunque estas cifras muestran el buen momento que vive este negocio, lo cierto es que no todos los modelos se revalorizan del mismo modo y, en ocasiones, los gastos derivados pueden ser más grandes que los beneficios.

Pero, ¿qué hay que tener en cuenta antes de iniciarse en el negocio de los coches clásicos? En primer lugar, es necesario revisar el estado del vehículo, algo que puede ser una tarea difícil si no se sabe mucho de coches. En este sentido, contar con un mecánico de confianza puede ser clave para cerrar un buen trato.

Según una tabla comparativa elaborada por Kelisto, los vehículos mejor conservados pueden terminar vendiéndose por un precio superior al del mercado, hasta el 120%. A este precio le siguen otros coches antiguos peor conservados, hasta llegar al 20%, la relación con su precio de mercado de un coche de difícil restauración, con la mecánica fuera de servicio.

Además, existen otros factores que te permitirán exprimir la rentabilidad del negocio de la compraventa de coches usados. Uno de ellos es la propia historia del coche, si es más complicado de conseguir o ha pertenecido a algún personaje histórico.  En ocasiones, la leyenda supera al estado del vehículo.

 El vino, otro negocio al alza en el sector del lujo

Además de los coches antiguos, la producción de vino ha experimentado un crecimiento notable como negocio en el sector del lujo. Una mezcla entre afición y negocio, que se ha recuperado a raíz de la pandemia. Así, la compra de terrenos se ha acelerado en los últimos meses, sobre todo en Estados Unidos y Europa, donde España cuenta con un papel destacado.

Sin embargo, la producción de vino por pura pasión es una afición reservada a unos pocos. Solo plantar nuevas vides cuesta alrededor de 30.000 euros por hectárea, una cifra que puede sumar hasta cuatro millones de euros si la producción es orgánica. Teniendo en cuenta que durante los cuatro primeros años el retorno es cero, solo los ricos pueden permitirse disfrutar con este hobbie.

En España, las fincas orientadas a la producción de vino tienen precios muy dispares. En Sanlúcar de Barrameda, por ejemplo, la media se sitúa en los 20.000 euros por hectárea, mientras que las cepas viejas de La Rioja pueden alcanzar los 150.000 euros. Una auténtica fortuna, teniendo en cuenta que muchos de estos aficionados no tienen en cuenta de que la producción de vino es un trabajo duro. “La gente piensa de forma muy romántica, pero esto es muy duro y exige mucha dedicación y disciplina”, explica un productor a El País.

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